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Sergio Reyes -- Exilio y Regreso |
1977. A un año de exilio en el área de Boston, Massachusetts. Todos los exiliados vivíamos con un pie en Chile y otro en el país de exilio. Aqui conformamos el Comité de Refugiados Políticos Chilenos y buscamos solidaridad y apoyo para confrontar a la dictadura militar capitalista, y para liberar a los presos políticos que quedaron atras.
1979. La paternidad una nueva experiencia para la cual no estaba preparado. Mi primer hijo Neftalí, se sumaba a dos ya adquiridos y que eran los hijos de mi compañera Norma, Victor y Celia. Otro hijo vendría a un año de distancia del primero, Luis Emilio. La compañia de ellos sólo duraría 8 años.
Mientras tanto el exilio, la lucha política, la lucha por la sobrevivencia, y la distancia de seres queridos, mi madre, mi hermano, continuaba.
1990. Reencuentro con mi hijo en vacaciones. Luis Emilio, nombre inspirado en el gran líder sindical chileno, fundador del movimiento obrero, Luis Emilio Recabarren, no tenía ninguna noción del contenido de su nombre ni del país que no conocía, ni conoce aun.
1990. Los preciosos momentos vividos junto a mis niños no pudieron suplir la necesidad de tenerme cotidianamente. El precio de la separación se transforma en heridas que espero el tiempo pueda curar.
1992-1995 - Durante tres años, cada domingo transmitía el programa Amerindia Habla y Canta desde WMFO 91.5FM, radio de la Universidad Tufts. La lucha por abrir espacios en los medios comunicación me llevó también a incursionar en el terreno de la radio y la televisión comunitaria.
1991. En el terreno laboral, desde 1989 hasta 1999 pasé mis dias trabajando para la Fundación Crimen y Justicia en Boston en el terreno administrativo. Anteriormente, desde 1980 a 1988 trabajé para la Universidad Brandeis, en Waltham, Mass., como programador de computadoras para la Oficina de Admisiones. Cada trabajo me dió una estabilidad llena de serenidad.
1989. Marcó el primer año que pude regresar a Chile luego de haber salido en 1976. Aqui en la playa de Isla Negra, el hogar de Neruda. Pude verificar un Chile cambiado de punta a cabo. No más "la copia feliz del edén" como dice la canción nacional, sino una copia infeliz del imperialismo norteamericano.
1995. Santiago de Chile, Palacio de la Moneda, reconstruido luego del bombardeo que lo destruyo en 1973. Este año volví para pasar junto a mi madre en el último año de su vida. Durante todo un año no pude encontrar un trabajo. Sin embargo, compuse alli, junto al poeta Carlos Muñoz canciones que luego grabé en un caset. Nadie es profeta en su tierra, menos si es socialista.