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Escritos

BREVE HISTORIA DEL COMITE POR LA UNIFICACION DE LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA CHILENA C.U.I.R.CH Y DEL PERIODICO "CHILE VENCERA"



A mediados del año 1984 se comenzó a hacer contactos entre algunos exiliados chilenos con residencia en los EE.UU. para analizar los explosivos acontecimientos que se habían desatado en Chile a partir de las protestas antidictatoriales de 1983. En particular, se llevaron a cabo reuniones entre residentes del área metropolitana de Nueva York y de Boston. Pronto se sumarían a estas reuniones compañeros y compañeras que vivian el exilio en el estado de Connecticut.

Las discusiones estaban aún teñidas con los coletazos de los peleados debates ideológicos y personales que se dieron en el exilio norteamericano. Y como los sectores más grandes de los participantes de estas reuniones provenían de las varias facciones de lo que fuera el Partido Socialista de Chile, muchas de las discusiones pasaban por la continuación de los viejos debates que se dieron entre las fracciones de dicho partido. El impase se superó, aunque nunca del todo, por la participación de independientes y otros compañeros y compañeras con "referentes" distintos al PS, entre ellos gente que venía, o aún mantenía lazos con el Movimiento de Acción Unitaria, MAPU, o el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, MIR.

Pero, lo que permitió el no empantanarse en una enmarañada discusión interfraccional del PS fue la fuerza de los acontecimientos en Chile y la búsqueda de una explicación política de estos hechos. Este proceso de análisis culminó el 6 de Julio de 1984 con una "Propuesta del Comité por la Unificación de la Izquierda Revolucionaria Chilena (CUIRCH) a los Revolucionarios del Interior y del Exterior." Quedaba sellada así la existencia del CUIRCH, el que avanzaba un proyecto de unidad donde la prioridad era sumar las dispersas fuerzas de lo más radicalizado de las organizaciones de la izquierda chilena.

PROPUESTA DEL CHUIRCH

Los elementos básicos contenidos en esta propuesta se pueden puntualizar en los siguientes elementos.

• Las mayores instancias políticas existentes por aquel entonces -- la Alianza Democrática y el Movimiento Democrático Popular -- no representaban una alternativa popular de poder a la dictadura militar.

• El movimiento de bases que enfrentaba a la dictadura en las poblaciones no tenía una vanguardia política que pudiera canalizar los heroicos esfuerzos de los luchadores antidictatoriales para alcanzar el poder.

• El descontento popular era utilizado, especialmente por la Alianza Democrática, como un elemento de presión a la dictadura para negociar un cambio de mando que deje las estructuras capitalistas intactas.

• La izquierda tradicional no se había repuesto de la derrota que le propinó la dictadura en 1973, y volvía por los fueros sin una posición revolucionaria, insistiendo en revitalizar los mismos métodos que produjeron su debacle: el pacifismo y la negociación con la burguesía. La propuesta planteaba: "Pesan hoy como en el pasado más de sesenta años de educación pacifista y conciliadora. La experiencia de reformas institucionalizadas que van desde los gobiernos de Frente Popular hasta la Unidad Popular derrotada no ha sido asimilada por la izquierda tradicional."

• Se vislumbraba la existencia de pequeños contingentes revolucionarios que sí habían asimilado las lecciones de la derrota del reformismo, o que tenían una tradición revolucionaria anterior, que pugnaban por levantar alternativas clasistas. Pero, según lo señalábamos entonces, "Este potencial revolucionario tiene una doble desventaja en el juego político: es todavía una minoría y esta desmembrado."

Basados en estos antecedentes el CUIRCH propuso:

1. Trabajar por la unificación de los revolucionarios donde sea que estén, para derrocar a la dictadura, para que los trabajadores asuman directamente el poder y para construir el socialismo.

2. Hacer los máximos esfuerzos para superar el sectarismo. El viejo estilo de trabajo sectario y manipulador no sirve para esta nueva empresa. Los sectarios no deberán tener cabida en nuestro proyecto.

3. Generar un proceso de creación de instancias de información, debate y acción sobre la realidad de la lucha, tanto en Chile como en el exilio, que vaya materializando un acercamiento entre los sectores revolucionarios con la perspectiva de concretar una reunión ampliada de representantes de agrupaciones políticas y de masas del interior y del exilio interesadas en avanzar la causa de la unificación revolucionaria.

4. Levantar un órgano escrito de discusión e intercambio político sobre el tema de la unificación revolucionaria.

Terminábamos tal propuesta con las consignas: ¡a crear una alternativa revolucionaria para el pueblo de Chile!, ¡sin unificación no hay revolución! y ¡ni dictadura militar ni reformismo conciliador: revolución proletaria!

EL PERIODICO CHILE VENCERÁ

En Noviembre de 1984 se concretaba el punto 3 de la propuesta. Con la publicación de CHILE VENCERÁ se dio inicio a una tradición inédita en la izquierda revolucionaria chilena: mantener un órgano escrito que no sólo contenía los escritos de los editores, sino que recogía las posiciones de diversas organizaciones revolucionarias de Chile y del exilio.

En la edición de Febrero de 1985 daba cuenta de la correspondencia recibida entre la cual destacan las posiciones de la organización Poder Popular, con los cuales mantuvimos una relación de trabajo por varios años.

En esta misma edición dábamos cuenta de la conformación de la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias (COR), respecto de la cual decíamos en nuestra editorial: "Un importantísimo paso [hacia la unidad] representa la constitución del COR que aglutina en nuestro país a 6 organizaciones políticas empeñadas en hacer avanzar la causa de la revolución y el socialismo." Las organizaciones que componían el COR eran: Liga Comunista de Chile, PS (CNR), MAPU Partido de los Trabajadores, PS (Vanguardia), Partido Comunista Chileno (Acción Proletaria) y Resistencia Revolucionaria (R2).

Desde el exilio en Suiza se sumaban al esfuerzo unitario los miembros del Frente de Izquierda Revolucionaria (FIR) y del Partido Socialista Vanguardia.

Desde San Francisco, California, la Cadena de Solidaridad con Chile hacia manifiesto su simpatía por el proceso de unificación que impulsábamos.

En Agosto de 1985, la Tendencia Proletaria Insurreccional (TPI) nos hacia llegar una nota de apoyo donde se manifestaba: "En relación con el nacimiento del CUIRCH, la TPI fué partícipe de sus reunión fundadora en Mayo de 1984 en Nueva York, con lo cual avaló sus resoluciones políticas y sus tareas."

En Septiembre de 1985 se funda en Buenos Aires, Argentina, el Comité de Unidad de los Revolucionarios Chilenos (CUR) que se transforma inmediatamente en nuestra organización hermana. En su Manifiesto fundacional que constituyó una importante contribución teórica señalaban:

"Desde hace ya varios años se está produciendo un acercamiento entre los revolucionarios chilenos tanto en el interior como en el interior. Han surgido nuevos grupos marxistas revolucionarios que realizan una labor no manifiesta públicamente de manera ostensible por motivos de seguridad, sintiendo la necesidad de ligarse con otros grupos más antiguos. Este fenómeno es el resultado de la lucha al interior de Chile y del desprendimiento de miles de militantes de los partidos tradicionales de izquierda. [...]

Paralelamente, existen ya varias organizaciones marxistas en el exilio, especialmente en Europa, Estados Unidos y America Latina, que han logrado unir militantes desprendidos del PS, PC, MIR y MAPU. [...] Este embrión de organización debe generar desde ya una nueva concepción de partido, que termine con la estructura verticalista, sustitucionista tanto de la clase como de los militantes de base de los propios partidos."

REUNIONES Y CONFERENCIAS

El año 1985 fue rico en el proceso de elaboración y estudio para el CUIRCH. Se realizaron entonces dos reuniones mayores, en Marzo y Noviembre. En la primera se analizó el rol del estado en la represión de las sociedades clasistas y en la segunda el tema central fue "El socialismo y la mujer en Chile."

En Marzo de 1986 se realizó la Primera Conferencia Preparatoria para la Unidad de la Izquierda Revolucionaria en Buenos Aires, la cual no pudo contar con la participación de un representante del CUIRCH por razones financieras. Sin embargo, se contó entonces con la participación de representantes del interior de Chile, tanto de organizaciones políticas como de instancias de base. Con mucha debilidad se fueron proponiendo iniciativas para hacer avanzar el proceso de unidad, el que tropezó con la falta de recursos para promover ideas unitarias en Chile en medio de la represión dictatorial y de la desconfianza de individuos y organizaciones.

En Septiembre de 1986, el Frente Patriótico Manuel Rodriguez realiza un intento fallido de ajusticiar al tirano. La dictadura responde con mayor represión contra el pueblo. Pinochet instaura el estado de sitio nuevamente y ordena el asesinato de importantes dirigentes de la izquierda, entre ellos el periodista y dirigente del MIR José Carrasco.

FRENTE DE TRABAJADORES REVOLUCIONARIOS POR EL SOCIALISMO

Para principios de 1987 se programó la Segunda Conferencia de Unidad. Para entonces el CUIRCH presenta una propuesta para avanzar la unidad de los revolucionarios chilenos, la que se publicó en CV de Diciembre de 1986. Para entonces se proponía la conformación de un frente de trabajadores revolucionarios por el socialismo y una plataforma de lucha para el período que proponía:

- Lucha ininterrumpida para derrocar a la dictadura.

- Reclamar el derecho al trabajo para todos los chilenos.

- Cese inmediato de la represión. Disolución de la CNI. Libertad para todos los presos políticos. La dictadura debe responder por todos los presos políticos desaparecidos.

- Castigo a todos los culpables de crímenes contra el pueblo chileno, sin esperar que la justicia resuelva ninguno de estos casos a favor de las víctimas.

- Establecer las bases para unas fuerzas armadas de los explotados, las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo. Las fuerzas armadas burguesas son irreformables. El objetivo de estas es custodiar y garantizar que el curso de la explotación capitalista siga su curso.

- Avanzar los conceptos y la práctica del control obrero y el boicot de la economía. Hay que empezar a inventariarlo todo con miras a una expropiación masiva de los explotadores en el futuro.

- Avanzar la conformación de órganos de poder alternativo, revivir la experiencia de los cordones industriales, los comandos comunales campesinos, las ollas comunes, los comedores infantiles populares independientes de la iglesia.

En Enero de 1987 se realiza la conferencia de unidad con la participación de representantes de la R2, Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT), el PS (CNR), PS (Vanguardia), Comités de Base (Centro y Pobladores), la TPI, Movimiento de Unidad Revolucionaria (exiliados en Alemania), CUR de Argentina y CUIRCH.

De dicha conferencia no surge el frente revolucionario que reclamábamos. En la declaración pública emitida por la conferencia se plantea una aguda crítica a la izquierda que ya desde sectores del MIR hasta los socialdemócratas se habían inscrito decisivamente en proseguir el juego electorero planeado por al dictadura.

En su parte final la declaración pública de la conferencia de 1987 señalaba:

"Reiteramos nuestra inclaudicable e insobornable decisión de luchar hasta el final por el derrocamiento de la dictadura militar, la instauración de una genuina democracia social y su estrecha relación con el socialismo autentico.

Ni olvido ni perdón. Juicio a los militares y civiles que masacraron a nuestro pueblo. Disolución de la CNI y liquidación de todos los aparatos represivos montados por la dictadura castrense.

Por una Asamblea Popular Constituyente que establezca las bases de la futura democracia social; porque la democracia hay que practicarla y no restringirla, ni solamente discursearla para, finalmente, entregarla al veto de los propios genocidas.

A reiniciar la contraofensiva popular a través de una vasta movilización que culmine en paros cívicos de protesta y huelgas generales cuando las organizaciones sociales lo determinen democráticamente.

Llamamos a todos los oprimidos a fortalecer las brigadas de autodefensa popular.

Llamamos a las bases de los partidos firmantes de la declaración conciliatoria mencionada [llamando a participar en el proceso electoral de la dictadura] a ejercitar la democracia en el seno de sus propias organizaciones, a cuestionar y rechazar las negociaciones de sus dirigentes.

Llamamos al resto de las organizaciones de la izquierda revolucionaria a reproducir esta declaración con su firma y a difundirla masivamente en el seno de las organizaciones y movimientos sociales.

Así iremos pavimentando el camino de la unidad revolucionaria en función del derrocamiento de la dictadura y de la estrategia de la revolución socialista, antiimperialista y anticapitalista." (CV Enero/Febrero 87)

A la vez la conferencia levantó una propuesta de programa (Marzo 87), la que debía ser confirmada por las bases de las organizaciones participantes. Dicho objetivo nunca se cumplió.

Una comisión quedó encargada de organizar una tercera conferencia de unidad, esta vez en el seno mismo del monstruo dictatorial. Seguramente, esta gigantesca tarea resultó avasalladora para los pocos compañeros y compañeras que, sin recursos, fueron comisionados para hacer lo imposible.

CHILE VENCERÁ, ÓRGANO DE UNIDAD

En Agosto de 1987 Chile Vencerá se transforma en el órgano colectivo del CUR (Argentina), Grupo de Apoyo por la Unificación de la Izquierda Revolucionaria (GAPUIR) (Alemania), Células Obreras Cuarta Internacional (Suiza) y CUIRCH. Se hizo así formal un encuentro entre estos diversos grupos que ya se venía dando desde hace algún tiempo.

A la muerte no anunciada del COR le sucede una nueva esperanza en Chile, una nueva coordinadora revolucionaria, esta vez conformada por el PS (Salvador Allende), PS (Unitario), PS (Dirección Colectiva), el MIR (Pascal) y el Partido MAPU (CV Enero-Febrero 88).

En el CV Enero-Febrero 88 se publican dos documentos que representan los puntos de vista de COCI y del GAPUIR sobre cómo avanzar la unidad de los revolucionarios. El primero surge como una crítica a la propuesta de programa de la segunda conferencia de unidad, en tanto que el segundo se presenta como una pequeña plataforma para la unificación.

En Marzo de 1988, la Cadena de Solidaridad con Chile de Kansas City, EE.UU., se suma al trabajo por la unidad.

Ese mismo mes el CUR (Argentina) envía una carta abierta a la nueva COR y la dirección del FPMR (CV Mayo-Junio 88). Esta carta nunca tuvo respuesta a pesar de la altura de miras con se emplazaba a estos compañeros a "emprender una discusión y una practica concreta con los activistas de vanguardia de los movimientos sociales y de las organizaciones revolucionarias chilenas." La carta terminaba señalando: "Confiamos en que cualquier diferencia que no sea estratégica no será un obstáculo para que sigamos luchando juntos por el derrocamiento de la dictadura militar y del gobierno burgués de recambio, en el camino del socialismo que queremos para Chile y América Latina."

En Julio de 1988, el GAPUIR de Alemania se auto-disolvía al ser incapaz de remontar discrepancias internas. De un sector del disuelto GAPUIR surge la Iniciativa para la Unidad de la Izquierda Revolucionaria que continuó imprimiendo "Carta de la Solidaridad" a la vez que tomaba el puesto de GAPUIR en el colectivo de CV.

EL FIN PACTADO DE LA DICTADURA

Corren los días de los anuncios de la dictadura sobre la celebración de un plebiscito para decidir, según lo disponía la propia constitución de Pinochet, si Pinochet seguía como "presidente" por otros 6 años. En una proposición dividida, CV alza la consigna ¡Digamos no al fraudiscito! En la editorial de Julio-Agosto 88 se decía: "Desde estas páginas hacemos nuestras las consignas revolucionarias que llaman a no participar del plebiscito y a continuar la movilización social. Porque aquí no se trata de "votar" la salida de Pinochet. De lo que se trata es de "botar" al tirano, su dictadura, y todo el sistema capitalista que lo puso en el poder."

En tanto en Chile surgió una Convocatoria del Movimiento por la Soberanía Popular (MSP), cuyo comité público estaba encabezado por el sacerdote y vocero del MIR, Rafael Maroto. Dicha convocatoria estaba avalada por al menos 30 dirigentes de base. Las consignas del MSP para el momento eran: ¡soberanía popular contra la bota militar! y ¡contra la farsa electoral, huelga general!

En Agosto del 88 culminó un proceso de unidad que se venía dando entre el Poder Popular y la TPI. (CV Septiembre-Octubre 88)

En Septiembre del 88, el CUR, CUIRCH, y la Cadena de Kansas City, suscriben críticamente la Convocatoria del MSP. Los puntos críticos que se levantaron fueron: 1. ilusiones sobre la naturaleza del reformismo; 2. el llamado fué tardío y 3. la falta de proyecciones de clase de la convocatoria.

Sin embargo, se reconocía que, "El gran mérito que tiene el llamamiento del MSP, es el haber desafiado, con todas sus limitaciones, la voluntad de las direcciones reformistas, y proponer un camino alternativo frente a la coyuntura del plebiscito." Nuestro documento terminaba diciendo, "llamamos a los compañeros y compañeras del MSP a sumar sus fuerzas al proyecto de reconstrucción de la izquierda revolucionaria chilena, para juntos generar una verdadera alternativa clasista y revolucionaria." Este llamamiento no encontró eco en el MSP el que aplastado por el triunfo del No, la exhilarante alegría del reformismo que movilizó a las masas por las calles de Santiago bajo la ilusión que la dictadura había caído, no volvió a levantar cabeza ni posiciones, y también se disolvió sin pena ni gloria.

En Octubre del 88, el pueblo chileno, participando masivamente del plebiscito convocado por la dictadura dijo No a Pinochet. El margen de votación, a favor y en contra de la dictadura, a pesar de los terribles 15 años de represión fue sorprendente, un poco más del 50% para el No a Pinochet. Alrededor de un 40% de los votantes dijo Si a Pinochet.

En Noviembre de 1988 el grupo Miguel Enriquez de exiliados chilenos en Australia se suma al trabajo de Chile vencerá. En parte de su declaración el grupo ME planteaba: "La responsabilidad histórica de los revolucionarios es la construcción de un frente revolucionario que le dé conducción a nuestro pueblo, cansado ya de negociaciones a sus espaldas."

La portada de la edición de Noviembre-Diciembre 88 estuvo dedicada a los compañeros y compañeras que cayeron en combate en los meses precedente, en los combates que el FPMR ejecutó en Los Queñes, y miembros del MIR caídos en actividades militares encomendadas por su organización.

En la edición de Enero-Febrero del 89, ante el inminente electoralismo que ocupó la atención de todos los políticos del país, CV levantó las consignas: ¡basta de ilusiones electoreras; ni dictadura militar, ni democracia burguesa, trabajadores al poder!

En la edición de Marzo-Abril del 89 se dio cuenta de la disolución del CUR de Argentina. La carta de disolución del CUR decía:

"El CUR ha dejado, de hecho, de funcionar. Por un lado, la mayoría de sus miembros han retornado a Chile, y por otra, los que quedan --y que también pronto retornarán-- se han incorporado a militar en diferentes organizaciones revolucionarias chilenas."

"Hemos andado juntos varios años y seguramente nos encontraremos cuando se acelere el proceso de unidad revolucionaria a través de las diferentes organizaciones en las cuales militamos, desde donde seguiremos luchando por la unidad revolucionaria y por el programa socialista que elaboramos juntos."

"En tal sentido, el balance que hicimos del trabajo conjunto con ustedes en Chile Vencerá fue positivo, tanto en lo teórico como en lo práctico, y nos servirá de mucho en las organizaciones en las cuales estamos militando ahora, para construir un Chile socialista."

En Mayo-Junio 89, CV da cuenta de una carta enviada a Teng Siao-Ping, rechazando la represión que el ejército chino desató contra los estudiantes en la Plazan Tiananmen, en Pekín. La carta reflejaba la indignación del colectivo de CV cuando decía: "Exigimos que cese la represión, que cesen los juicios sumarios, que cesen las ejecuciones. ¡Basta ya de tanta inhumanidad!"

EL CIERRE DEL CHILE VENCERA

La última edición de CV para el año 89 correspondió a Julio-Agosto-Septiembre 89. Ya los ánimos en Chile estaban determinados por las elecciones presidenciales que se darían a fin de ese año. El reformismo había desmovilizado al pueblo en contra de la dictadura y por sus reivindicaciones, para someterlo a la disciplina electoral. Desde nuestras páginas se seguía alertando al pueblo sobre el significado de la negociación para una transición ordenada a la democracia diseñada por la dictadura.

Nuestra editorial de Enero-Febrero del 90 sentenciaba "no ocurrirán cambios mayores." La historia nos está dando la razón.

Sin embargo, nuestras fuerzas menguadas por la desaparición en la práctica, todas sin actas de disolución, de la Iniciativa, de COCI, de la Cadena de Kansas City y del Grupo Miguel Enriquez, dejó solo al CUIRCH, el cual no cuenta ya con las fuerzas necesaria para continuar un proceso de unidad que demanda esfuerzos titánicos.

En Chile se están dando otros procesos distintos. La izquierda reformista remonta su crisis con la reunificación por el centro del Partido Socialista. El Partido Comunista continúa un acalorado debate, donde más fuerzas tienen las críticas de derecha dentro del partido que las de izquierda. La CUT negocia abiertamente con los patrones. La izquierda revolucionaria será nuevamente perseguida, esta vez por los administradores democráticos que ya afilan las estacas en el parlamento para dar vida a una nueva ley anti-terrorista.

Las diversas coordinadoras revolucionarias han desaparecido de la escena. Grupos completos que en su tiempo ofrecían un potencial de unidad como el Poder Popular, la ORT, la Liga Comunista, étc. parecen haber desaparecido o se han sumergido, o simplemente no tenemos información sobre sus actividades.

El exilio, aun cuando no se ha acabado con la democracia --tal cual no se han acabado los presos políticos con la democracia-- se desarticula políticamente al no tener a la dictadura como centro de referencia contra la cual dirigir sus actividades.

En suma, la coyuntura es ahora radicalmente diferente. Se ha abierto un nuevo período, para el cual nuestra proposición anterior ya no sirve. La vida nos ha enseñado que hay que desatar una campaña feroz contra el sectarismo, contra la apatía, contra el cinismo político, para avanzar un proceso unitario como el que pretendíamos.

A esta nueva condición en Chile, hay que añadir la nueva situación internacional, donde se confunde el derrumbe de las direcciones burocráticas del socialismo real con el derrumbe del socialismo como ideología viable para la liberación de los explotados.

Por la páginas de Chile Vencerá han desfilado los escritos de diversas organizaciones revolucionarias, y hemos recibido las valiosas contribuciones de escritores chilenos y de otras nacionalidades, entre ellos Julia Marteddu, David Fuentes, Victor Toro, Samuel Rojas, Cheo Morales, J. Guzmán, Luis Vitale, Pablo Enero, Pedro Sánchez, y muchos otros que sería largo enumerar. A todos ellos entregamos nuestro aprecio y valoración por sus contribuciones.

De igual manera reconocemos a todos los compañeros y compañeras que hicieron el trabajo de composición, tipografía, distribución, etc. Todos ellos, al igual que los escritores, voluntarios que colocaban su trabajo a disposición de esta empresa en la esperanza de que así se contribuía también al avance de la revolución de los explotados de Chile.

Desde Chile, tuvimos el privilegio de contar con un reducido numero de compañeros y compañeras que contribuyeron también con enorme sacrificio a mandarnos información, a establecer contacto con organizaciones, a conseguir los diarios clandestinos que circulaban en la población, para de allí ir sacando el material que finalmente conformaba el Chile Vencerá.

Con esta última edición cerramos las puertas de una empresa, la unidad de los revolucionarios, que sigue inconclusa. Esperamos que nuevos actores en Chile la tomarán y la harán realidad.

No nos vamos para la casa. No estamos abandonando el trabajo político por la revolución. Individual o colectivamente buscaremos las trincheras desde donde luchar contra la bestia capitalista.

En el exterior, intentaremos levantar un centro de información sobre la realidad chilena, que posiblemente publique una revista en inglés. Este esfuerzo seguirá pugnando por presentar los puntos de vista de la izquierda revolucionaria. La verdad "oficial" ya tiene muchos exponentes, aun cuando ni siquiera ésta se conoce en el extranjero.

Nos despedimos con una consigna que sigue vigente: ¡sin unificación no hay revolución!

Octubre 1990.