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Sergio Reyes

Los derechos laborales son derechos humanos

Por Sergio Reyes

El Día Internacional de los Trabajadores fue establecido por organizaciones de trabajadores del mundo para marcar con indignación los hechos del 4 de mayo de 1886, el evento de Haymarket en Chicago, Estados Unidos. No ahondaremos en la historia ya que esta se ha repetido demasiado por los últimos 130 años sin que le prestemos mucha atención. Valga decir que la represión policial del estado terminó con dirigentes socialistas, anarquistas y comunistas de los Estados Unidos en la horca, en medio de la lucha por demandar algo que parece tan simple con los años, la jornada laboral de 8 horas diarias. Estos hechos históricos determinaron el nacimiento del 1ro. de Mayo como día de los trabajadores.

En estos 130 años, las relaciones entre patrones y trabajadores en los países dominados por el capitalismo no ha cambiado mucho. Si han ido cambiando las formas de explotación de los trabajadores. La misma jornada de 8 horas por la que tuvieron que morir como mártires muchos trabajadores y sus dirigentes, hoy es casi un mito. En la practica para que un grupo familiar pueda subsistir, todo el que pueda trabajar en el grupo familiar, trabaja. Es imposible mantener una unidad familiar con el trabajo de un solo miembro.

De igual manera, ha proliferado el llamado trabajo a tiempo parcial. Ante esto los estados, que al fin y al cabo tienen como objetivo asegurar con toda su maquinaria legislativa, judicial y policial el funcionamiento eficaz y protegido del capitalismo, hacen la vista gorda, dejan hacer y dejan pasar. Estos trabajadores de tiempo parcial, no tienen los mismos derechos a beneficios, pensiones, etc. que los trabajadores de tiempo completo. En consecuencia, es trabajo mas barato.

Sumadas las condiciones generales de explotación de los trabajadores, las mujeres trabajadores siguen laborando en el mercado capitalista en condiciones de inferioridad, incluso a sus propios compañeros trabajadores hombres. Y aunque se ha avanzado mucho en materia de derechos, éstas aun siguen siendo motivo de abusos y molestias de parte de sus compañeros, pero especialmente de sus patrones, en sus puestos de trabajo.

Los “beneficios” que los trabajadores perciben cada vez se reducen más, en especial los llamados beneficios de salud. Acceso a la vivienda, a la salud, a la educación, al descanso, al esparcimientos, todos son claramente un privilegio en vez de ser un derecho.

Y, sin embargo, hay derechos básicos a los que todo el mundo capitalista y no-capitalista han acordado al suscribir la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Valga citar textualmente algunos de estos “derechos” consagrados en dicha declaración, ya que con los años parece como que no existieran:

Artículo 23.
1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.
Artículo 24.
Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Esta Declaración Universal de los Derechos Humanos no se les puede achacar a los comunistas, socialistas, ni mucho menos los anarquistas. Pero a la luz de ellas palidece la justicia y la dignidad de esos seres humanos llamados trabajadores y trabajadoras en el mundo de hoy.

Más aun, el siguiente artículo pareciera ser sacado del más radicalizado de los panfletos, pero no lo es. Sigue siendo la Declaracion de DDHH:

Artículo 25.
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Este artículo busca hacernos pensar acerca de nuestra actual situación social, y llegar a la conclusión que nuestros derechos laborales son derechos humanos ya consagrados hace tiempo por las sociedades del mundo. Debemos entender que estos derechos han sido avasallados y requieren que los restablezcamos. Esto solamente lo podemos lograr organizándonos como trabajadores de todos los sectores, desde los trabajadores del campo, a los trabajadores industriales, de servicios, y profesionales. Las y los trabajadores somos la gran mayoría de la sociedad, somos la base fundamental de la sociedad. Los dueños de los medios de producción y servicios, no lo son. Nosotros somos la base de la producción y, además, la base fundamental de los consumidores. Tenemos poder, si no nos dejamos esclavizar en la explotación laboral y en el consumismo y el crédito usurero.

Para empezar debemos avanzar en recuperar nuestras organizaciones sindicales para que de verdad defiendan nuestros intereses. Luego debemos avanzar hacia la sindicalización del 100% de los trabajadores, en sindicatos incorruptibles, y dirigidos por los trabajadores mismos. Cuando logremos estos objetivos otro gallo cantará en las mañanas de los oprimidos y de los explotados. En este 1ro. De Mayo número 130, ¡Arriba las y los trabajadores que luchan!

28 de abril de 2016