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Sergio Reyes

Comentario de Libro: Dios, Marx... y el MAPU

Por Sergio Reyes

La historia del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) no tiene muchos años. En efecto se extiende desde 1965 hasta 1989, o sea alrededor de 25 años. Muchos de sus fundadores aún están vivos y siguen jugando importantes papeles en la política nacional de Chile. Escribir esta historia ahora, cuando aun se pueden entrevistar fundadores es la importante tarea que se dio el historiador, periodista y escritor, Esteban Teo Valenzuela, quien fuese (y como todos tal vez sigue siendo, aunque la organización no exista más de manera oficial) mapucista, vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, y secretario general del Partido Por la Democracia (PPD). El escritor, inteligentemente como tantos otros dirigentes mapucistas, convirtió la necesidad de un requerimiento de tesis para lograr un doctorado en historia de la Universidad de Valencia, para escribir una historia completa de su movimiento. A pesar de su participación directa en la historia que escribe, el autor intenta no sesgar su investigación ni su relato, para justificar su propia posición dentro del movimiento. Y por su puesto en el PPD, ya sabemos cual es su posición.

La historia del MAPU nos lleva a aquellos años en la historia de Chile cuando la ola de pensamientos revolucionarios impregnaba el ambiente, sobre todo de las juventudes de Chile, y en particular las juventudes pequeño-burguesas estudiantiles, los 1960s y principios de 1970, hasta que la fuerza bruta de las Fuerzas Armadas lo aplastan todo dejando el suelo chileno manchado de sangre.

La historia del MAPU emana de las filas de la juventud demócrata cristiana y del ala rebelde de la Iglesia Católica. Luego se sumarían otras corrientes hasta darle la forma plural ideológica de los llamados “evangelistas rojos”, que tomaban todo lo que hubiese de revolucionario en La Biblia, y todo lo que hubiese de libertario en el ideario de Marx, hasta optar por un socialismo cristiano, crítico de la rigidez del Partido Comunista, de las limitaciones ideológicas del Partido Socialista y el militarismo de izquierda del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Así desfilan ante el lector los personajes dirigentes o influyentes de la DC, de la Izquierda Cristiana (IC), de los Cristianos por el Socialismo, de la iglesia rebelde.

Valenzuela le sigue la pista en la historia más remota a este fenómeno libertario que surge de la religión en la historia del mundo y de Latinoamérica, desde Bartolomé de las Casas, a Clotario Blest, a Camilo Torres, a los cristianos por el socialismo en Chile, y el MAPU. Se estable casi indiscutiblemente que la fuerza personal fundadora se dio con la intervención de Rodrigo Ambrosio y sus directrices claras sobre la creación de un “movimiento” (no un partido) de socialismo comunitarista con influencias cristianas y marxistas.

Valenzuela señala, “Tras el abrumador triunfo de Frei en las elecciones de 1964, las nutridas reformas se ponen marcha y le significan un amplio apoyo a la DC en las parlamentarias de 1965, solo un año después. En el Congreso (DC) de 1966, ya se han perfilado las tres tendencias al interior de la falange, según Enrique Escobar: “los oficialistas” partidarios del “camino propio” sin acuerdos con la izquierda, los “terceristas” (Luis Maira, Renán Fuentealba, Bosco Parra, Pedro Felipe Ramírez, Radomiro Tomic) que plantean la “unidad social y política del pueblo” con la izquierda, y los “rebeldes” que apuestan a la “vía no capitalista”. Entonces se produce un empate ya que terceristas y rebeldes imponen la vía no capitalista, pero la dirección queda en manos del oficialismo.” (p. 102)

Luego vendrá la historia de conformación del MAPU, su tremenda influencia ideológica y práctica en el seno de la Unidad Popular desde ya antes de la elección de Allende en 1970, donde también funcionan los “terceristas” que formaron la Izquierda Cristiana, igualmente influyentes en el gobierno de Allende. El MAPU en este proceso crece, sobre todo en las bases juveniles y en algunos sindicatos, pero experimenta a su interior un especie de constante lucha ideológica con un ala que se radicaliza cada vez más, y otra que se mantiene con sus fundamentos originales y apegada al programa de la UP. Hacia 1972 se divide el movimiento y el ala más radical se queda con el nombre MAPU a secas, dirigido por Oscar Guillermo Garretón, mientras el sector dirigido por Gazmuri se autodenomina MAPU Obrero Campesino.

Este período es examinado muy de cerca en el libro con rigor académico, utilizando como en todo el libro, fuentes primarias y secundarias para configurar un entendimiento de esa realidad del gobierno de la Unidad Popular entre 1970-73 que terminó en la mayor catástrofe que haya experimentado nuestro país.

Ambos MAPUs fueron perseguidos con igual violencia por la dictadura militar de Pinochet. Al igual que otros partidos que pretendieron tener una estructura de resistencia armada a la dictadura, en el seno del MAPU esta era prácticamente inexistente. Garretón se asila en la embajada de Colombia y eventualmente sale del país. El libro da muchos mas detalles de aquellos compañeros y compañeras del MAPU que se aprestaron a resistir, esperando en vano que las fuerzas del General Prat volvieran a revertir el golpe. El libro presenta una lista de 44 mapucistas asesinados o desparecidos.

Los MAPUs se reestructuran como pueden y siguen trabajando bajo la dictadura como movimiento antidictatorial y por los derechos humanos, bajo el alero de los curas progresistas de la iglesia. Se indica que cerca de 15 funcionarios de la Vicaria de la Solidaridad eran miembros del MAPU, desde secretarios hasta abogados. Los MAPU trabajaron en las vicarías y pastorales juveniles, ocuparon espacios culturales y comunicacionales, centros académicos, y toda una red de organizaciones no-gubernamentales.

Curiosamente, los miembros dirigentes del MAPU saltan de posiciones radicales a posiciones socialdemócratas desde donde sobreviven. Notorio es este dato que nos entrega el autor, “Para los líderes del MAPU orgánico, fueron ellos quienes, en 1974, en la precariedad de la clandestinidad, reconocieron que el Golpe no era solo consecuencia de la acción de la CIA y la clase dominante chilena, sino una falla en el proyecto político y en la estrategia de la izquierda. Ademas, comienzan a leer a Gramsci y a los iniciadores del eurocomunismo italiano como Lucio Macri, lo que convertiría al MAPU del interior en el pionero de la renovación.” (p.175)

Entendemos en la cita anterior que la “renovación” implica una posición política socialdemócrata que se aleja de la necesidad de hacer una revolución que venza al estado capitalista para pasar a construir una sociedad socialista, donde los medios de producción y su control pasen a manos de los trabajadores.

En 1985 los MAPUs se reunifican, y en 1989 se disuelven oficialmente como organización. De ahí los MAPU pasan a formar parte del Partido Socialista o dan forma a este partido “instrumental” junto a otros igualmente renovados que se llamó Partido por la Democracia (PPD). Hoy la mayoría de los dirigentes del MAPU tienen buenas posiciones gubernamentales o se han destacado como empresarios eficientes y capacez de acumular riqueza a costa de la explotación de los trabajadores sin asco alguno. Tal es el caso emblemático de Oscar Garretón. El historiador nos informa que hubieron excepciones a la regla reformista tales como los compañeros que levantaron el MAPU Partido de los Trabajadores (1975-1982), el MAPU Comité Central, y luego el MAPU Lautaro (1983-2000).

Entre página y página el autor se pregunta si las posiciones de los ex-miembros del MAPU hoy es pragmatismo político para seguir contribuyendo a mejorar la sociedad, o si es simple hipocresía acomodaticia. Esta pregunta fundamental debe extenderse a todos los que han gobernado el país después de negociar con la dictadura entregándoles un certificado de buena conducta de que serían buenos administradores del estado capitalista sin pretensiones de cambiar el sistema de manera radical. El autor no se contesta la pregunta, como corresponde a todo buen trabajo académico. Pero, de que nos da una enormidad de claves para entender la historia, lo hace. Y lo hace bien.




Ficha técnica:
Dios, Marx... y el MAPU / Esteban Teo Valenzuela
1a. Edición, Santiago: LOM Ediciones; 2014.
ISBN: 978-956-00-0503-8
www.lom.cl