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Sergio Reyes

Comentario de Libro: Villa Grimaldi (Cuartel Terranova), Historia, testimonio, reflexión

Este es un proyecto de investigación histórica plasmado en libro con estricta seriedad científica. Sin embargo, el horror del tema estudiado desborda el frío análisis científico para llegar a nuestros sentidos profundamente. Los hechos son tan horrorosos que atacan las emociones más recónditas del ser humano. Sin embargo, Salazar se toma el tiempo para ubicar al lector dentro del marco histórico en el que se ubica este horror planificado por seres humanos que en su accionar perdieron su humanidad para transformarse en monstruos. Hay que tener paciencia para llegar directamente al accionar que tuvo lugar en ese lugar, y que en pocos años destruyó nuestra percepción que estas atrocidades nunca podrían ocurrir en nuestro país.

Si bien es cierto, que desde el mismo día del golpe militar se dio una represión sin limites en el país a cargo de los servicios de inteligencia de las diversas ramas de las fuerzas armadas, y que estas mismas cometieron atrocidades feroces, como la Caravana de la Muerte y tantas ejecuciones por supuestos escapes o enfrentamientos que nunca ocurrieron, la creación de la Dirección Nacional de Inteligencia Nacional a partir del Decreto Ley 521 del 14 de junio de 1974, abrió un nuevo capítulo del terror en Chile. La función fundamental de la DINA, cuyo director Manuel Contreras respondía directamente al General Pinochet, era “exterminar” las organizaciones políticas de la izquierda. Para ello, la DINA podía contar con todos los recursos que necesitara, incluyendo la eliminación extrajudicial de seres humanos, o sea, el asesinato, a lo cual añadieron la desaparición, o sea, no dejar rastro de la existencia de un ser humano. La DINA tenía autorización para actuar en su misión contra chilenos y extranjeros, dentro del país, o en un país extranjero, como quedó claramente demostrado. Queda claro tambien que sus instructores, sus asesores, fueron los agentes de la CIA estadounidense.

La Villa Grimaldi fue tomada para transformarla en el Cuartel Terranova, el centro de operaciones y de “analisis” de la DINA. El estudio revela la estructura del horror que fue generada, para alcanzar el objetivo de destrucción de la izquierda y de los hombres, mujeres y jóvenes que la componían. Desde la dirección, a las brigadas, los “analistas” hasta los operativos “netos” y los de apoyo. Dentro de este recinto, existía a su vez, toda una serie de locales donde se llevaban a efecto las mas terrible torturas. Al fin del ciclo del horror esta La Torre, “El sitio eventual del exterminio. Donde se solía mantener por largo tiempo a los “subversivos” más importantes, a los que se debía interrogar y exigir más a fondo. […] La torre fue ungida por la misma DINA como el “altar de los sacrificios”, en ofrenda a sus innombrables dioses.” Desde aquí, muchos desaparecieron.

El libro incluye un capítulo donde se hace un retrato hablado de los “analistas”, los que daban los ordenes de quién y cuanto atormentar, o simplemente asesinar. Estos son Pedro Espinoza Bravo, Marcelo Morén Brito, Raúl Iturriaga Neumann, Francisco Maximiliano Ferrer Lima, Fernando Lauriani Maturana, Ricardo Lawrence Mires, Osvaldo Romo Mena, Miguel Krassnoff Martchenko, y Rolf Wenderoth Pozo. Se analiza también a los operativos que cumplían a gusto las ordenes de martirio. Se habla de innombrables métodos de tortura, y de la constante violación sexual de las compañeras prisioneras. Se habla de hombres muertos desangrados y destruidos a cadenazos, de hombre y mujeres asesinados con balas.

Hay mucho más en este libro que hay que leer con la advertencia que al lector se le revolverá el estomago, o no podrá creer lo que lee. Al fin, en uno de los últimos capítulos al fin se habla del triunfo de la humanidad del ser humano, martirizado, victimizado, destruido físicamente y psicológicamente. La solidaridad entre los presos y las presas, el apoyo el cariño, el cuidado que era posible, la caricia, la palabra de aliento, sacarse la comida de la boca para darla a los que estaban en peor estado.

No fue hasta abril del 2004 que el Consejo de Monumentos Nacionales declaró a Villa Grimaldi monumento histórico. ¿Podrán los que prefieren pensar que nada de esto sucedió decir que son inventos? Si pueden. Y de hecho, lo hacen, no importa que la evidencia diga lo contrario. Nosotros, los que aun tenemos algo de humanidad en medio de nuestra sociedad deshumanizada ahora por el consumismo y la trivialidad del marketing, solo podemos recordar con reverencia y respeto a nuestros mártires, porque eso fueron.


Ficha técnica:

Villa Grimaldi (Cuartel Terranova)/Gabriel Salazar Vergara, 1ra. Edición
Santiago: Editorial LOM, 2013
Web: www.lom.cl