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Sergio Reyes

Comentario de Libro: Los dolores del miembro fantasma

Por Sergio Reyes

La antología de poemas de Patricio Manns, publicada por Editorial LOM este año recoge una selección de la poesía de Manns escritas en varios períodos de su vida. En mi opinión, a veces Manns se pierde en juegos de tiempos verbales, o en formas antiguas que parecen balbucear los "Venid a ver la sangre por las calles" de Neruda. Es mejor cuando no está inmerso en la veta poetisca, o intelectual, nuestro Patricio. Pero de que es una contribución cultural, antídoto a nuestras lamentables vidas consumistas y chatas, lo es, y por eso hay que estar agradecido de su trabajo. Aqui tuve que transcribir porque la edición de bolsillo no se presta para escanear y hacer OCR, la poesía que más me gustó, porque en medio de su lirismo, nos da una lección de la historia de Chile que poco se enseña.

ESTE HOMBRE

Patricio Manns (2006)

En las dunas de Concón
Reposaba en silencio el batallón balmacedista
Y otro brazo avanzaba por la orilla del mar
Hacia la boca fría del rápido Aconcagua,
En ese tiempo, repleto de nieve derretida
Que entraba bruscamente en la boca del mar.

Más allá del río
Las tropas del prusiano Emilo Koerner
Batían con rudeza la ceja de la costa
En torno de una palma que miraba en silencio
La preparación circunstancial de la batalla.
Allí se decidía la suerte infortunada
De José Manuel Balmaceda
Abandonado y atacado por sus mismísimas tropas
Encabezadas por el traidor prusiano
A quien el propio presidente
Conmutó los piojos
Por galones de general.

Así se dirigieron hacía el río
Que cautelosamente
Resbalaba desde los altos picos andinos
Arrastrando su agua fría por los campos.

Temprano comenzaron los disparos,
Algunas gruesas balas que dieron en la palma
La única sobreviviente del combate hasta el día de hoy.

Este hombre, Balmaceda,
Era un político cabal,
Un hueso duro
de roer, un porfiado republicano
que pagó con su vida
tamaña consecuencia.

Gobiernos extranjeros financiaron
Esta guerra civil en que tan solo murieron los chilenos,
El dinero corría como el viento
En raudo estigma, desde el norte
Al fin se vieron frente a frente los dos ejércitos que antes fueron uno,
Apenas separados por el río,
--en ese tiempo era un caudal enorme el Aconcagua--
Los dos ejércitos que antes fueron uno.

Un viejo sargento
Dictaba algunas clases de decencia
Parapetado bajo una gruesa piedra.
Ustedes no pueden odiar al enemigo
Decía a los muy jóvenes reclutas.
Sin el enemigo ustedes no existen.
Es gracias a su sombra que están aquí batiéndose
Como cien comadrejas asustadas.

Las tropas Congresistas
--Que así se llamaban los perdidos--
Querían cruzar el río desde el norte
Pero el agua violenta
Se llevó los primero diecinueve
Que entraron en su cauce.
El río los metió en la inclemente mandíbula del mar
Y nunca más aparecieron
Hundidos por sus rifles y sus botas
Y toda esa ignorancia que hace posible
La continuidad de una Guerra Civil y sus horrores.
La batalla duró unos cuantos días.
Murieron los soldados en la ruta de la costa
Hasta tal punto
Que los jóvenes muertos impidieron
El tránsito terrestre por numerosas horas,
Hasta que los arrojaron en la mar de Concón.

El criminal prusiano Emilio Koerner
Se alzó con su victoria repugnante.
En Santiago, la turba irresponsable
Enardecida por el triunfo
Asaltó la casa del Presidente
Arrojando sus libros a la calle
Y prendiéndole fuego.

Balmaceda, refugiado en la Embajada Argentina
Con infinita caballerosidad
Apretó el gatillo sobre su cien derecha.
Pero esa bala no solo entró en su cerebro
Sino también en el vetusto corazón de Chile
Dejando allí como un telón oscuro
Su ráfaga maldita girando para siempre.

Ficha Técnica:

Los dolores del miembro fantasma / Patricio Manns 1ra. Edición
Santiago: LOM Ediciones, 2014
Contacto web: www.lom.cl